pt-¿Por qué los hombres aún en el siglo XXI siguen siendo machistas?

Al pasar de los años se ha escuchado, leído y hasta vivido miles de injusticias alrededor de la mujer, realizados a nivel social, en el trabajo e inclusive en el propio hogar. La mayor parte de estas son ejercidas por hombres con actitudes machistas.

El machismo es un tema cultural que enmarca la educación masculina y femenina, en esta se concibe a los hombres superiores a las mujeres, más fuertes, capaces de dominar, en muchos casos autoritarios, que infligen temor, entre otras cosas.

¿Solo el hombre perpetua el machismo? No, la mujer también, pues vivimos en una sociedad en donde el machismo se sigue enseñando. Barbijaputa es una escritora que expresa que dependiendo de qué educación se haya recibido y en cual ambiente crecido, se podrá ser más o menos machista. Pero siempre se es machista básicamente, porque no serlo es imposible. Tendrían que hombres y mujeres haberse criado en una burbuja, rodeado de mujeres con una profunda conciencia feminista para no serlo.

La enseñanza del machismo comienza desde temprana edad, en el hogar como primera escuela, ya sea por el ejemplo de un padre o por conductas de una madre que enfatiza en que deberes recaen en la mujer y no en un hombre, es allí donde se fomenta el machismo.

Marina Castañeda, psicoterapeuta y escritora del libro "Machismo ilustrado" en una entrevista al BBC Mundo propone tres tips para hacer a un hombre machista:

  1. Es hacerle sentir que es el rey del mundo.
  2. Darle a entender que las mujeres que lo rodean están allí para atenderlo.
  3. Educar a los niños y a las niñas de una manera muy distinta.

Asimismo agrega que "Extender esa creencia de que los niños son buenos para algunas cosas y las niñas para otras, eso no es así, porque el machismo no es sólo criar al niño machito, sino a la niña como alguien que asuma el papel de sumisa y conciliadora."

En cierto punto, el machismo no solo es perjudicial para una mujer sino que también los hombres se ven afectados por el, ya que desde pequeños se les exige no solo ser hombres, sino ser el hombre más fuerte, potente, capaz, sin expresión de sentimiento, jamás mostrar debilidad, entre otras cosas.

Cuando el hombre no cumple con estas premisas, es menos hombre o inferior, haciéndolos seres vacíos y frustrados. Entonces, es una actitud que se debe erradicar de la sociedad, pues es perjudicial para todos.

¡Comencemos el cambio de raíz, enseñemos a nuestros hijos e hijas a no ser machistas!