Mundo bursátil: 9 trampas que te hace tu mente (y no te das cuenta)

La vida está llena de decisiones por tomar y diariamente lo hacemos unas de forma consciente y otras automáticas. El psicólogo y Premio Nobel de Economía en 2002, Daniel Kahneman, explica que "tomar decisiones es como hablar en prosas, la gente lo hace todo el tiempo, lo sepa o no." La mente nos hace trampas que pasan desapercibidas a consecuencia de nuestro desconocimiento en el tema. En el mundo bursátil las decisiones pueden ser entorpecidas por estas trampas o sesgos psicológicos. Nuestra mente toma atajos que, normalmente, facilitan el trabajo; pero que en el mundo de las inversiones pueden acarrear terribles consecuencias.

La mejor forma de evitar estos obstáculos es conocer cuáles son los sesgos psicológicos más comunes en los que los inversores suelen caer, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) presenta 9 sesgos psicológicos:


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Sesgo del exceso de confianza: tendencia a sobreestimar los conocimientos y juicios subjetivos y considerarlos certeros.

Sesgo de la ilusión de control: tendencia a sobreestimar que se dispone del control o de la posibilidad de influir en algo, sobre lo que objetivamente no se tiene ningún control.

Sesgo de confirmación: interpretar la información recibida o buscar informaciones nuevas de manera que confirmen convicciones o ideas previas.

Sesgo de anclaje: predisposición a dar más peso a la información obtenida en primer lugar que a una información nueva que la contradice.

Sesgo de autoridad: tendencia a sobreestimar las opiniones de determinadas personas por el mero hecho de ser quiénes son, sin someterlas a un enjuiciamiento previo.

Efecto halo: tendencia a enjuiciar a una persona o institución sobre la base de una única cualidad positiva o negativa, que hace sombra a todas las demás.

Sesgo de la prueba social: tendencia a imitar las acciones que realizan otras personas bajo la creencia de que se está adoptando el comportamiento correcto.

Sesgo del descuento hiperbólico: tendencia a elegir recompensas más pequeñas e inmediatas frente a recompensas mayores y alejadas en el tiempo.

Sesgo de la aversión a las pérdidas: tendencia a considerar que las pérdidas pesan más que las ganancias.


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Para no caer en ellos la clave es conocerte como inversora. Además, siempre ante una inversión tomar el tiempo necesario para: reflexionar, buscar, demandar y leer de manera crítica y con suficiente antelación toda la información oficial. Evita realizar operaciones en exceso en un intento de "ganar al mercado", no te dejes llevar por las modas y los gurúes de turno y recuerda que los mercados fluctúan.


Fotografía: Instagram.