¡Puedo con mucho más que un pañal o una fregona!

A pesar de haber luchado a través de los años en el reconocimiento de la valía de la mujer como persona, aún falta camino por recorrer. Aún la educación que se nos da a las mujeres va enmarcada en estigmas que promueven la situación de desventaja y desigualdad. Desde que somos niñas nos enseñan como ser madres con un nenuco o como saber atender una casa con la casa de la Barbie. Sin darnos cuenta, no colaboramos en el crecimiento del empoderamiento de la mujer ¡Las mujeres podemos ser mucho más que madres y amas de casas! esta es la premisa que necesitamos enseñar desde el hogar. 

En 1995 durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, se reconoció por primera vez la necesidad de empoderamiento de la mujer con el objetivo de conseguir la igualdad de género. No sólo como un derecho de las mujeres, sino también como la vía para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio y el desarrollo sostenible.

La organización de las naciones unidas (ONU) menciona que "Si se facilita la igualdad a las mujeres y niñas en el acceso a la educación, a la atención médica, a un trabajo decente, y una representación en los procesos de adopción de decisiones políticas y económicas, se estarán impulsando las economías sostenibles y las sociedades y la humanidad en su conjunto se beneficiarán al mismo tiempo."


 ¿Cómo me empodero?

El empoderamiento parte desde ti misma. Tienes que creer en el poder que tienes y que te pertenece. El poder de ser una persona independiente, autónoma, decidida, responsable, válida y, por supuesto, el poder de ser una persona feliz. El decidir es la clave del empoderamiento. Confía en ti, valórate y bloquea de tu mente todos los pensamientos de desigualad y debilidad que puedas a ver aprendido en tu vida. Repite, cree y practica que

¡Tú tomas las decisiones en tu vida! Por tanto, tú eres responsable de lo que pase en ella.