¡No es No! (Y la ausencia de un sí también)

La desigualdad de género y la violencia contra la mujer son cada vez más mas visibles y polémicas. Los diversos movimientos han llevado a reconocer la valía de la mujer en el mundo, defendiendo sus derechos. Sin embargo, el trabajo no está completo y ni se acerca a estarlo, ya que el patriarcado sigue favoreciendo la estructura social y legal de la sociedad.

La violencia de género es dividida por la ley: en abuso sexual y agresión sexual, y esto suele generar confusión. Abuso sexual se denomina al acceso al cuerpo de otra persona sin su consentimiento y sin violencia física. En cuanto a la agresión sexual, se trata de acceder al cuerpo de la otra persona para una actividad explícitamente sexual, sin su consentimiento y mediante la violencia. Su forma más grave es la penetración, pero no la única.

(GRL PWR: 6 mujeres, 6 luchadoras)

A pesar de existir diferencia en la terminología, a nivel psicológico las secuelas suelen ser las mismas. Según la psicóloga de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Mateo, "se trata de delitos que dañan un aspecto muy íntimo de la persona" y que dejan lesiones en su seguridad y confianza tanto propia como en los demás. Esta psicóloga también apunta que ante estos casos:

Es difícil identificar el suceso para la propia víctima, debido a la normalización de actividades y expresiones sexistas en la sociedad.

Para el afrontamiento y recuperación de la víctima influyen diversos factores propios de la persona, como sus recursos psicológicos.

También el entorno social juega un papel fundamental, ya que el apoyo de personas cercanas le darán herramientas para superar lo sucedido.


(El spot de Netflix que no ha dejado a nadie indiferente)


Ya basta de hecharle la culpa a las víctimas, ¡apoya su proceso y aprecia su valentía al hablar!


Fotografía: Instagram.